Tercera Edad y Cuidadores

La mejor atención psicológica para la gente mayor y el apoyo necesario para sus cuidadores.

La función principal del psicólogo en el ámbito de la tercera edad está relacionada con promover la participación activa de la persona mayor en este momento concreto de su vida. Son muchas las problemáticas por las que una persona puede acudir al psicólogo en esta etapa de la vida. Nuestro equipo de psicólogos con sus gabinetes distribuidos por Madrid te ayudará a hacer frente a los problemas de las personas mayores de tu entorno otorgando los cuidados necesarios y el apoyo necesario a los cuidadores.

Problemas con la Jubilación

El final de la vida laboral produce grandes cambios en las rutinas diarias. Cambiar el ritmo que se ha tenido durante años puede hacer que nos sintamos desubicados y que no sepamos en qué invertir todo el tiempo libre que ahora nos encontramos. Es normal que muchas personas en la tercera edad o incluso antes, teman el momento de la jubilación, es una etapa de cambios y de enfrentamiento a lo desconocido. Pero también es una oportunidad para reinventarse y dedicar el tiempo a aquello que es importante para ti.
Afrontar esta etapa puede resultar difícil, pero con la planificación y ayuda adecuada este momento vital puede convertirse en un periodo de nuevos proyectos y realización personal.

Duelo

Las personas al entrar en la tercera edad se encuentran en numerosas ocasiones que muchos de sus familiares y conocidos empiezan a fallecer. Esto ocasiona en muchos casos que el duelo y el dolor por la pérdida se repite en muy poco tiempo. Nuestros psicólogos expertos en psicogerontología pueden ayudar a las personas mayores a hacer frente a esta situación y a superar las adversidades que puede suponer el duelo.
Ya sea por el fallecimiento de alguien importante, o porque la persona cada vez se sienta más sola al observar su entorno y la pérdida de sus coetáneos, te ofrecemos el apoyo psicológico necesario para superar y crecer en estas situaciones tan difíciles.

Deterioro Cognitivo

Es importante estar alerta ante los primeros síntomas de deterioro cognitivo para poder implantar una serie de medidas que nos permitan mantener las habilidades y capacidades actuales el mayor tiempo posible. En ocasiones, el deterioro cognitivo es un proceso normal en personas mayores y de la tercera edad. En otras ocasiones, puede ser síntoma de algún problema mayor. En nuestros talleres plantearemos actividades para mantener estas capacidades de manera sencilla y fácil. Así pues, con los talleres sobre deterioro cognitivo la persona mayor podrá poner en práctica lo aprendido en el día a día viendo mejorada sus capacidades cognitivas frenando el deterioro.

Envejecimiento Activo

Con el paso de los años nuestro cuerpo va experimentando cambios que te pueden hacer sentir limitado en las actividades que realizas día a día. Afrontar estas dificultades puede, además, suponer un desgaste emocional. Sin duda, es una etapa compleja, pero el estilo de vida activo ha demostrado grandes beneficios como; retrasar el deterioro cognitivo, aumentar la calidad de vida y el bienestar emocional.
El apoyo profesional adecuado pone a tu alcance los medios necesarios para practicar el envejecimiento activo para hacer frente a estos contratiempos, que si bien aparecen de forma normal, se pueden combatir para tener una vida más plena.

Cuidadores y Familiares

En normal que las personas que se dedican a cuidar de personas dependientes se olviden de su propio bienestar y de su autocuidado. La sobrecarga del cuidador puede llevar al deterioro de la atención que se presta a otros, pero también puede provocar una disminución de la calidad de vida del cuidador.

Es difícil dedicar gran parte de tu tiempo al cuidado de otras personas sin dejar de cuidarte a ti mismo. En este cuento de Jorge Bucay, llamado "El leñador tenaz" puede verse reflejada la realidad del cuidador.

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel. El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles. -Te felicito -le dijo el capataz-. Sigue así. Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano. A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles. «Debo estar cansado», pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol. Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol. Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento. El capataz le preguntó: «¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?». -¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles.

La intervención desde Alcanza Psicólogos se orienta a dotarte de herramientas para ayudar a los otros, sin descuidar tu bienestar personal.

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